sábado, 25 de enero de 2020

Entrada de problemas: ¿jornada continua o partida?




La implantación de la jornada continua se ha visto facilitada a causa del aumento de los trabajos tanto del sector industrial como del sector servicios. La jornada contínua pretende adaptar el horario escolar al horario laboral de los padres cuyos trabajos consisten, por lo general, en turnos de ocho horas seguidas

Resultado de imagen de jornada continuaLa jornada contínua, aun siendo la jornada más cómoda para los padres, acarrea ciertos problemas a nivel educativo. Considero que el principal problema de esta jornada es que produce una disminución en el nivel de atención del alumno. Podemos atribuir dos causas a esta disminución, a saber; que no sólo se debe (1) a una larga exposición del alumno sino también (2) al hambre del alumno.

Son muchos los padres que se decantan por la solución más cómoda que consiste en dar dinero a sus hijos para que sean ellos mismos los que se compren su almuerzo. Sin embargo, el adolescente, de un modo inconsciente y pasional, no suele invertir ese dinero en una nutrición apropiada.

Resultado de imagen de jornada continuaDesde la nutrición, los nutricionistas aconsejan que, al menos, hagamos cinco comidas al día. Por su lado, los psicólogos recomiendan dormir unas ocho horas al día. De ambos consejos se desprende que disponemos de unas 16 horas para realizar cinco comidas. Es decir, que deberiamos comer cada tres horas (más o menos). Si a esto le añadimos el hecho de que muchos adolescentes no desayunan para dormir un poco más, entonces, podemos observar con facilidad las dificultades para el alumno sujeto a una jornada contínua.

En síntesis, en la jornada contínua, los alumnos llegan a clase cansados y hambrientos por lo que su nivel de atención se encuentra bajo mínimos. Además, la jornada contínua condiciona la distribución de las asignaturas en los horarios ya que ningún profesor quiere dar clase a esas horas. Por ello, es habitual ver cómo las últimas horas se endosan a Educación Física y a las Tutorías.

Para comprobar los efectos de la jornada contínua se podría realizar la siguiente experiencia: dar cierta asignatura a un grupo siempre de 9:25 a 10:15 y otro grupo de 13:05 a 13:55 a fin de comparar los resultados (mediante la nota media) de ambos grupos.

La jornada partida parece que, al menos, consigue evitar las causas que originan la disminución de la atención. Un ejemplo de horario adecuado podría ser de 10:00 a 13:30 y de 15:30 a 18:00. El alumno, en principio, dispondría de más tiempo para desayunar (en principio porque el alumno puede optar por irse más tarde a la cama y continuar levantándose con el tiempo justo) y de más tiempo para comer y merendar. Además conlleva el beneficio de que todas esas comidas puedan ser supervisadas.

Ahora bien, la jornada partida no está exenta de problemas. Uno de los primeros problemas que se vienen a la cabeza es qué hacemos con los alumnos que se tienen que desplazar para llegar al centro (como por ejemplo, los alumnos que se desplazan desde los pueblos hasta el centro). Una posible solución consistiría en establecer un servicio de “comedor” gratuito para este tipo de alumnos. Del mismo modo, una solución para el conflicto presente en la jornada contínua consistiría en dedicar los “recreos” (o parte de ellos) a vigilar que los alumnos comen y descansan. Del mismo modo que existe un servicio de “comedor” se podría implantar un servicio “almuerzo”.

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