La
implantación de la jornada continua se ha visto facilitada a causa
del aumento de los trabajos tanto del sector industrial como del
sector servicios. La jornada contínua pretende adaptar el horario
escolar al horario laboral de los padres cuyos trabajos consisten,
por lo general, en turnos de ocho horas seguidas
Son muchos
los padres que se decantan por la solución más cómoda que consiste
en dar dinero a sus hijos para que sean ellos mismos los que se
compren su almuerzo. Sin embargo, el adolescente, de un modo
inconsciente y pasional, no suele invertir ese dinero en una
nutrición apropiada.
En síntesis,
en la jornada contínua, los alumnos llegan a clase cansados y
hambrientos por lo que su nivel de atención se encuentra bajo
mínimos. Además, la jornada contínua condiciona la distribución
de las asignaturas en los horarios ya que ningún profesor quiere dar
clase a esas horas. Por ello, es habitual ver cómo las últimas
horas se endosan a Educación Física y a las Tutorías.
Para
comprobar los efectos de la jornada contínua se podría realizar la
siguiente experiencia: dar cierta asignatura a un grupo siempre de
9:25 a 10:15 y otro grupo de 13:05 a 13:55 a fin de comparar los
resultados (mediante la nota media) de ambos grupos.
La jornada
partida parece que, al menos, consigue evitar las causas que originan
la disminución de la atención. Un ejemplo de horario adecuado
podría ser de 10:00 a 13:30 y de 15:30 a 18:00. El alumno, en
principio, dispondría de más tiempo para desayunar (en principio
porque el alumno puede optar por irse más tarde a la cama y
continuar levantándose con el tiempo justo) y de más tiempo para
comer y merendar. Además conlleva el beneficio de que todas esas
comidas puedan ser supervisadas.
Ahora bien,
la jornada partida no está exenta de problemas. Uno de los primeros
problemas que se vienen a la cabeza es qué hacemos con los alumnos
que se tienen que desplazar para llegar al centro (como por ejemplo,
los alumnos que se desplazan desde los pueblos hasta el centro). Una
posible solución consistiría en establecer un servicio de
“comedor” gratuito para este tipo de alumnos. Del mismo modo, una
solución para el conflicto presente en la jornada contínua
consistiría en dedicar los “recreos” (o parte de ellos) a
vigilar que los alumnos comen y descansan. Del mismo modo que existe
un servicio de “comedor” se podría implantar un servicio
“almuerzo”.
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