ENTRADA
REFLEXIÓN:
EL ALUMNO
Podemos
comenzar afirmando que el perfil del alumno se ha radicalizado, tanto
para bien como para mal. Es decir, cabe esperar, de los alumnos de
hoy en día, las mejores y peores actitudes frente a la escuela. Los
alumnos aptos son más aptos que los alumnos aptos de pasadas
generaciones, sin embargo, los alumnos menos aptos son menos aptos
que los alumnos menos aptos de generaciones pasadas.
Lo anterior
podría parecer un indicativo de un aumento en la influencia del
centro escolar. Considero que no es así. Lo que se da es una mayor
homogeneización en los centros. Cada vez hay menos “peores” y
“mejores” institutos. En su lugar, obtiene una mayor importancia
la educación extraescolar. Es más importante unos padres
involucrados que el centro en el que se estudia ya que esos padres
podrán observar las carencias de su hijo y, si su posición
económica lo permite, apuntar a sus hijos a clases de refuerzo para
minimizar esas carencias.
Respecto a
su carácter los alumnos presentan perfiles muy reducidos. Los
alumnos representan roles predeterminados que pueden ser fácilmente
detectados por un profesor con experiencia. Como profesores podemos
utilizar como criterio de detección del rol del alumno el foco de
atención. De este modo podemos clasificar a los alumnos en:
Alumnos que
necesitan la atención de :
a) sus
iguales
b) sus
padres
c) sus
profesores
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