El
pensamiento visual (Visual Thinking) hace referencia a una didáctica
de tipo metafórico (siempre y cuando compredamos la metáfora desde
una concepción cognitiva y no desde su concepción popular) en la
que el alumnado aprende un contenido de manera indirecta. Es decir,
aprende y comprende x por medio de y syss
y implicita o insinua
x en ese contexto.
En el caso de la Filosofía, el alumnado puede aprender y comprender
un objeto filosofico como las ideas mediante dibujos que representan
esas mismas ideas.
El
Visual Thinking es una didáctica que, historicamente, ha sido
menospreciada a causa del auge de la concepción popular de la
metáfora. Esta concepción rechaza el uso metafórico del lenguaje,
sólo acepta un uso literal del lenguaje. Podemos
servirnos de John Locke como ejemplo paradigmático de defensor de
la concepción popular de la metáfora. Este último no sólo
considera que las metáforas son ejercicios de recreación estética,
sino que, más bien, considera que deben ser sancionadas, ya que,
muchos retóricos cometen abusos por medio de ellas.
Si pretendemos hablar de las
cosas como son, es preciso admitir que todo el arte retórico,
exceptuando el orden y la claridad... no sirven sino para insinuar
ideas equivocadas, mover las pasiones y para seducir así al juicio,
de manera que en verdad no es sino supercheria... es evidente que
deben ser evitadas en todos los discursos que tengan la intención de
informar e instruir1.
La metáfora es comprendida como un tipo de sofisma, un
recurso producido por los retóricos con el propósito de embaucar a
los ignorantes. Para Locke, el motivo de que estos últimos acepten
ser engañados reside en que “el ingenio y la fantasía encuentran
en el mundo mejor acogimiento que la fría y seca verdad”2.
Locke está señalando un doble problema en la ignorancia, la
ignorancia no sólo (i) facilita el engaño del retórico sino que,
el propio ignorante (ii) encuentra una fuente de placer en el uso
metafórico y, por lo tanto, gusta de ser engañado, conmovido, etc.
En síntesis, el ignorante encuentra placer en el engaño porque su
ser es pasional y no racional. El ignorante es ignorante porque gusta
de ser engañado dado que su razón no es capaz de ejercer un control
sobre sus pasiones.
Locke ataca el uso metafórico a través del tipo de
conexión que establece. Locke considera que, debido a su forma, (x
es y), las
metáforas resultan ser un tipo de proposiciones contrarias a la
razón, es decir, que no
se atienen al famoso principio de Lo que es, es y no puede que no
sea, (A = ¬¬A) Sin
embargo, hasta el mismísimo principio de identidad presupone una
pre-comprensión del término verdad
como una capacidad del sujeto para discriminar pertenencias o
identidades. La comprensión de cualquier ley del pensamiento
requiere tanto de una competencia lingüística previa como de una
aproximación metafórica para su comprensión.
El miedo a la metáfora... es un
miedo al subjetivismo- un miedo a la emoción y a la imaginación. Se
considera que las palabras tienen sentidos propios... Usar las
palabras metafóricamente es usarlas en un sentido impropio3.
En este punto, podríamos señalar
que, incluso, el propio Locke necesita hacer uso del recurso de la
metáfora cuando expresa qué entiende por mente. “Supongamos que
la mente sea, como se dice, un papel en blanco, limpio de toda
inscripción, sin ninguna idea4”.
A pesar de que pueda sonar paradójico, gracias a Locke, la metáfora
la mente como una
tabula rasa, se
convirtió en una
de las metáforas más conocidas de la filosofía y, para colmo de
Locke, llegó a ser el eslogan
de
la filosofía empirista durante los siglos XVII y XVIII.
'
Según Richards “cuando utilizamos una metáfora tenemos dos
pensamientos de cosas distintas en actividad simultanea y apoyados
por una sola palabra o frase, cuyo significado es el resultado de su
interacción” (Cfr. Richards 1936, 93 en Black 1954, 556).
Podemos intentar aclarar el
concepto de interacción por medio del concepto de gestalt.
Una
gestalt
hace
referencia a los casos donde la comprensión del complejo nos resulta
más inmediata o sencilla que la percepción o comprensión de los
componentes de ese mismo complejo. Así, cuando H pronuncia
El hombre es un lobo para el hombre, A
comprende, de manera no mediada, que H pretende atribuir al hombre
rasgos que están presentes en los lobos. El término “incluyente”
hace referencia a la necesidad de A de conectar de un modo apropiado
(inclusivo) las implicaciones de los dos conceptos, uno principal
(hombre) y otro subsidiario (lobo).
Una
condición necesaria para la inclusión no consiste el simple
conocimiento del significado del término, sino en el conocimiento
del sistema
de tópicos que
acompaña al término. Un sistema de tópicos posibilita una
ampliación inclusiva del significado desde que, este sistema, esta
constituido por el conjunto de posibles implicaciones de un término.
Así, cuando afirmamos El
hombre es un lobo
denostamos al hombre, sin embargo, si afirmamos El
hombre es un león
ennoblecemos al hombre desde el momento en que el león es
reconocido y utilizado como símbolo de poder y nobleza en muchos
países, al igual que el águila. Los leones poseen una gran fuerza,
mientras que las águilas poseen la capacidad de vuelo y visión, lo
que remite a una imagen de vigilante omnisciente o, incluso de nexo
entre el cielo y la tierra (pontífice).
En Castilla y León
(el nombre de “León” no es baladí) tradicionalmente, el lobo
ha sido un animal perseguido por la ganadería, siendo esta última
la encargada de generar un lenguaje del odio (sistema de tópicos
negativo) hacia el lobo por motivos económicos, ya que estos
últimos se alimentaban del ganado, propiedad de los primeros,
provocando cuantiosas pérdidas.
Al comparar el
sistema de tópicos que acompañan al lobo y el sistema de tópicos
que acompañan al lince/león/águila, podemos percatarnos de hasta
que punto ha sido fomentado el lenguaje del odio hacia los lobos.
Simplemente, podemos considerar la diferencia entre calificar a
alguien de lobo, de zorro o de lince. Si todavía alguien se
mantuviese escéptico respecto la carga negativa del sistema de
tópicos de los lobos o de los zorros, que considere el sistema de
tópicos de sus respectivas flexiones de género femenino, loba y
zorra.
Este enfoque permite
advertir el peligro que conlleva el (ab)uso metafórico. La función
de las metáforas no consiste en expresar una intención
comunicativa de una forma estética, como afirman los enfoques
sustitutivo y comparativo, sino que la función de estas consiste en
construir realidades a través de las acepciones en común de dos
términos. “La metáfora del lobo suprime ciertos detalles y
acentúa otros: dicho brevemente, organiza nuestra visión del
hombre”5.
Las
metáforas producen ideologías que se establecen como prejuicios en
A. Cuando Hobbes afirmó que el
hombre es lobo para el hombre se
apoyó en la imagen denostada del lobo por medio de la metáfora para
situar al ser humano un escalón por debajo del lobo. Hobbes añade
una clausula de finalidad (para
el hombre (complemento
circunstancial de finalidad)) a la metáfora el
hombre es un lobo. De
esta nueva afirmación se desprende que el hombre carece hasta de una
moral de grupo, cosa que el lobo no. El ser humano queda
caracterizado como un individuo, un ser auto-interesado y que carece
del sentimiento de membresia o pertenencia. Si admitimos que el ser
humano es más vil que el lobo porque, incluso, es vil con los
suyos, entonces, el sentimiento hacia los suyos se irá
desquebrajando poco a poco hasta convertirnos en individuos.
De este modo, el
Visual Thinking no sólo permite representar objetos no-físicos mediante
objetos físicos que llevan asociados una serie de tópicos que en
determinado contexto pueden servir para resaltar las propiedades que
comparten con los objetos no-físicos, sino que nos permite reproducir esas mismas realidades.


1Locke
J., (1690/2005) Essay Concerning Human Understanding, Ensayo sobre
el entendimiento humano,[ Traduccion: O'Gorman E.], Libro III,
Capitulo XI, parágrafo 34, p 503, Fondo de cultura económica.
2Ídem
3Lakoff
G. y Johnson M., (1980/2017) Metaphors We Live By, Metáforas de la
vida cotidiana, [Traducción: Gonzalez Marin C.] Capitulo XXV, p
221, Ed Cátedra
4Locke
J., (1690/2005) Essay Concerning Human Understanding, Ensayo sobre
el entendimiento humano,[ Traduccion: O'Gorman E.], Libro II,
Capitulo I, parágrafo 2, p 83, Fondo de cultura económica.
5Lakoff
G. y Johnson M., (1980/2017) Metaphors We Live By, Metáforas de la
vida cotidiana, [Traducción: Gonzalez Marin C.] Capitulo XXV, p
51, Ed Cátedra
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