20% de las actividades de refuerzo (10 cuestiones. Cada una vale 0,2p)
20% de la actividad para el fomento de la creatividad
60% de un control (comentario de texto de un fragmento visto en clase).
ANEXO: modelo de examen
Había
estudiado un poco, cuando era más
joven, de las partes de la filosofía,
la lógica,
y de las matemáticas, el análisis
de los geómetras y el álgebra,
tres artes o ciencias que debían, al parecer, contribuir algo a mi
propósito. Pero
cuando las examiné,
advertí con respecto a la lógica,
que sus silogismos
y la mayor parte de las demás instrucciones que da, más sirven
para explicar a otros las cosas ya sabidas
o
incluso, como el arte de Lulio, para
hablar sin juicio de las que se ignoran que para aprenderlas.
Y si bien contiene,
en efecto, muchos buenos y verdaderos
preceptos, hay,
sin embargo, mezclados
con ellos, tantos otros nocivos o
superfluos que separarlos es casi
tan difícil como sacar una Diana o una Minerva de un
mármol no trabajado. En lo tocante al análisis
de los antiguos y al álgebra
de los modernos,
aparte de que no se refieren sino a muy abstractas materias que no
parecen ser de ningún uso, el
primero está siempre tan
constreñido
a considerar
las figuras que no puede ejercitar el
entendimiento sin fatigar en mucho
la imaginación,
y en la última hay que sujetarse
tanto a ciertas reglas y cifras que
se ha hecho de ella un arte confuso y
oscuro, bueno para enredar el
espíritu, en lugar de una ciencia que lo cultive.
Esto
fue causa
de que pensase que era necesario buscar
algún otro método que, reuniendo
las ventajas de estos tres,
estuviese libre de sus defectos. Y
como
la multitud de leyes sirve
a menudo de disculpa a los vicios, siendo un Estado mucho mejor
regido cuando hay pocas pero
muy estrictamente observadas,
así también, en lugar del gran
número de preceptos que encierra la lógica, creí que me bastarían
los cuatro siguientes, siempre que
tomara la firme y constante resolución de no dejar de observarlos ni
una sola vez.
Consistía
la
primera
en no
admitir jamás como verdadera cosa alguna sin conocer con evidencia
que lo era;
es decir, evitar
cuidadosamente la precipitación
y la prevención
y
no comprender,
en mis juicios, nada
más que lo que se presentase a mi espíritu tan clara y
distintamente que
no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda.
En
segundo
lugar, dividir
cada una de las dificultades
que examinase en
tantas partes como fuese posible
y en cuantas requiriese su mejor solución.
El
tercero,
en conducir
ordenadamente mis pensamientos,
comenzando
por los
objetos más simples
y
más fáciles de conocer, para
ir
ascendiendo
poco a poco, como por grados, hasta
el conocimiento de los más compuestos;
y suponiendo un orden aun entre aquellos que no se preceden
naturalmente unos a otros.
Y
el último, en hacer en todo enumeraciones tan
completas y revisiones tan generales que estuviera seguro
de no omitir nada.
Esas
largas cadenas de trabadas razones muy simples y fáciles,
que los geómetras acostumbran a emplear para
llegar a sus más difíciles demostraciones, me habían dado
ocasión para imaginar que todas las cosas que entran en la esfera
del conocimiento humano se encadenan de la misma manera; de
suerte que,
con sólo abstenerse de admitir como verdadera ninguna que no lo
fuera y de guardar siempre el orden necesario para deducir las unas
de las otras, no puede haber ninguna, por lejos que se halle situada
o por oculta que esté, que no se llegue a alcanzar y descubrir.
1º Subraya cinco términos clave (1 p).
2º Explica las ideas fundamentales del texto (3.5 p).
3º Relaciona las ideas de Descartes con otro pensador de los vistos en clase (1.5 p).
3º Relaciona las ideas de Descartes con otro pensador de los vistos en clase (1.5 p).
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