domingo, 26 de enero de 2020

Entrada técnica: aprendizaje basado en la invetigación


El aprendizaje basado en Investigación (ABI) es una didáctica concreta que puede ser aplicada de manera exitosa a la enseñanza de la Filosofía. El ABI posibilita que el alumno se meta en la piel del investigador ya que, en este tipo de diáctica, el alumno debe satisfacer las siguentes fases que conjuntamente, constituyen el proceso ABI:

1º Identificar un tema o problema concreto.


Resultado de imagen de aprendizaje basado en la investigaciónEs un proceso que comienza con la identificación de problemas concretos y relevantes. El alumno ha de reflexionar a fondo sobre el tema. A través de la identificación de un problema, se fomenta la capacidad de pensamiento del alumnado






2º Auto-evaluación.

Resultado de imagen de autoevaluacionAl identificar un problema, el alumno adquiere una auto-conciencia que le permite discriminar entre lo que sabe y lo que necesita saber para dar una respuesta al problema. Por medio de la auto-evaluación el alumno adquiere un auto-concepto más ajustado a la realidad. Es decir, adquiere conciencia de sus limites, de sus déficits y de aquello que ya sabe.

3º Investigación

Resultado de imagen de investigacionEs la fase principal del proceso. Durante la fase de investigación el alumno puede adquirir o incrementar sus conocimientos acerca del problema en cuestión. Además, durante el transcurso de esta fase adquiere una soltura o autonomía en la búsqueda selectiva de información.







4º Exposición de los resultados

Resultado de imagen de exposiciónAl terminar su investigación, el alumno deberá exponer los resultados obtenidos o las conclusiones alcanzadas al resto de la clase. Mediante esta fase se pretende que el alumno desarrolle sus capacidades comunicativas y digitales.






5º Evaluación.

Resultado de imagen de evaluaciónLa investigación del alumno no tiene por que terminar con la exposición. En la evaluación, tanto los compañeros como el profesor pueden indicar al ponente los errores detectados, dando un nuevo impulso a la investigación.




BENEFICIOS DE ESTA DIDÁCTICA

  • Esta didáctica es altamente motivadora ya que permite al alumno escoger el tema de su investigación. Los alumnos inmersos en el ABI, puesto que se sienten el proceso como propio, son más participativos, asisten más clase y, además, lo hacen de mejor humor.
  • También fomenta el carácter emprendedor o el sentido de iniciativa de los alumnos, ofreciendo alumnos más activos o involucrados con el proceso.

  • Fomenta la autonomía del alumno. El alumno, a pesar de contar con la ayuda del profesor, ha de enfrentarse sólo al problema y, con ello, aprende (de un modo práctico) a realizar los procesos necesarios en toda investigación (vaciado bibliográfico, selección de textos, desarrollo del trabajo y la exposición, etc).

  • Los alumnos adquieren una mayor motivación porque han adquirido un compromiso que produce en ellos un sentimiento de estar contribuyendo en la construcción del saber académico.

  • Fomenta la creación de grupos de investigación (con lo que desarrolla la capacidad para trabajar en equipo) y desarrolla un sentimiento de pertenencia (a la comunidad cientifica).

sábado, 25 de enero de 2020

Entrada general




Considero que la Filosofía, en esencia, no es una disciplina sino, más bien, una actitud, que ha sido institucionalizada por el sistema educativo, y por la cual mostramos nuestro amor o devoción por la sabiduría. Cualquier persona que ame y busque la sabiduría de un modo reflexivo o dialógico puede ser considerado un filósofo de pleno derecho con independencia de su estatuto académico.

La diferencia entre “el sabio” y “el filósofo” que, tradicionalmente, ha sido atribuida a Pitágoras puede arrojar luz sobre qué es la Filosofía. Mientras que el sabio, a causa de su supuesta sabiduría, exhibe una actitud de soberbia, el filósofo, en cambio, a causa de su ignorancia, exhibe una actitud de aceptación, de ingenuidad.

La actitud ingenua es la actitud apropiada desde la que amar el conocimiento. El filósofo, al igual que la tortuga, parte con ventaja sobre los soberbios Aquiles, es decir, sobre aquellos que se tienen por sabios. En otras palabras, el primero siempre va un paso por delante del segundo, porque, al igual que el adicto que supera la primera fase de un programa de rehabilitación, parte de la conciencia y aceptación de su problema o condición. Dicho de otro modo, el filósofo siempre se sitúa por delante del sabio porque admite su naturaleza ignorante y no trata de ocultarla a través de la soberbia exhibida en sus artificios retóricos.

Desde el paradigma pragmatista o utilitarista actual puede dar la impresión de que la Filosofía es algo superado. Puede dar la impresión de que la Filosofía es una disciplina obsoleta que ha perdido su estatuto de ciencia omniabarcadora y que, por ello, dota, de un modo racional, de un sentido a la existencia humana. Parece que, a causa del relativismo, la Filosofía ha perdido su utilidad. Esto es así porque no nos preguntamos qué es la Filosofía sino para qué sirve o qué beneficios se obtienen de ella. La pregunta es acerca del valor instrumental de la filosofía.

La totalidad de la Filosofía se asemeja a un árbol, cuyas raíces son la Metafísica, el tronco es la física y las ramas que brotan de este tronco son todas las otras ciencias que se reducen principalmente a tres: a saber, la Medicina, la Mecánica y la Moral… Y así como no se recogen los frutos del tronco ni de las raíces, sino solo de las extremidades de las ramas, la principal utilidad de la Filosofía depende de aquellas partes que solo pueden desarrollarse en último lugar1

Considero que el desprestigio de la filosofía empieza a forjase en este tipo de concepciones de la Metafísica, ya que, como nos advierte Husserl, el cuestionamiento de la Metafísica implica el cuestionamiento de la misma razón, en tanto que esta última solo puede desplegarse en las cuestiones Metafísicas, en las cuestiones absolutas. Vivimos en un tiempo de cuestiones particulares, concretass, no-absolutas. Vivimos en una época de dominio de las ciencias empíricas.

El golpe de gracia a la Filosofía fue propiciado por las ciencias. Al fin y al cabo ¿para qué depender de unas raíces que han dejado de ser útiles, cuando, la ciencia, como organismo autónomo, puede separarse del árbol que le dio vida y forma, plantarse en el suelo y proporcionarse unas nuevas raíces, unas raíces propias?

1Descartes R. Los principios de la filosofía, Carta del autor al traductor, Alianza U 1995, pags 15-16

Entrada de problemas: contenido



Los contenidos correspondientes a la asignatura de "Filosofía I" de 1º de Bachillerato resultan, en principio, inabarcables. Los estándares de aprendizaje de esta asignatura son completamente irreales. Por ejemplo, se pretende que los alumnos sean capaces de explicar las teorías de Serres, García Borrón, Morin, Gehlen, Ponty, Adorno, Cassirer, Poincaré, Benjamin, Gadamer, Unamuno, Goethe, Sartre, Quintiliano, Tácito. Dicho de otro modo, se pretende que los alumnos de esta asignatura, en poco más de cien horas, adquieran unas nociones básicas sobre contenidos tan marginales que ni siquiera son vistos en las asignaturas obligatorias durante los cuatro años que dura el Grado de Filosofía.

Considero que de este extenso contenido se deriva un problema fundamental, a saber, la imposibilidad de insistir en aquello realmente importante a esa edad. El principal problema es que, al perder el tiempo pretendiendo que los alumnos sean capaces de explicar las teorías de estos autores, estos se quedan sin adquirir las herramientas fundamentales que ofrece la Filosofía, como por ejemplo la Lógica. La programación actual de "Filosofía I" no permite hacer hincapié en aquello que la Filosofía puede aportar a las personas de esas edades. Considero que es necesario reducir los contenidos de la asignatura para poder resaltar y profundizar en lo realmente importante.

Un contenido tan vasto sólo permite que los alumnos sean capaces de enumerar muchos filósofos o muchas corrientes filosóficas pero que, en realidad, no conozcan ninguna a fondo. Considero que que la opción de la reducción es más eficaz por dos motivos:

1º Motivo instrumental. La reducción del temario debería seducir a un mayor número de alumnos hacia la asignatura de segundo (Historia de la Filosofía) que es optativa.

2º Motivo educacional: Explicada de un modo reducido la filosofía es más efectiva, puesto que la propia reducción de los contenidos facilita la reflexión del alumno. Los alumnos piensan sobre aquello que han visto en clase porque disponen de un momento de asimilación. La reducción del contenido posibilita que los alumnos no simplemente atiendan a los argumentos a favor o en acerca de si, por ejemplo, los sentidos nos engañan, sino que, más bien, piensen en la cuestión misma. Además, la versión extendida y la versión reducida responden a dos visiones de la historia de la Filosofía. Mientras que la programación actual, es decir, la extensa, permite observar un contínuo en la Historia de la Filosofía. La version reducida permitiria observar una visión saltacionista de la Historia de la Filosofía en la que el alumnado ha de atar cabos entre épocas y corrientes filosóficas.

En síntesis, podemos ilustrar la elección de la programación metafóricamente. Al cavar sobre el suelo, podemos picar hacia abajo o hacia los lados. Podemos ofrecer un conocimiento ampliamente superficial o bien podemos ofrecer un conocimiento reducido pero profundo.



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Entrada de problemas: ¿jornada continua o partida?




La implantación de la jornada continua se ha visto facilitada a causa del aumento de los trabajos tanto del sector industrial como del sector servicios. La jornada contínua pretende adaptar el horario escolar al horario laboral de los padres cuyos trabajos consisten, por lo general, en turnos de ocho horas seguidas

Resultado de imagen de jornada continuaLa jornada contínua, aun siendo la jornada más cómoda para los padres, acarrea ciertos problemas a nivel educativo. Considero que el principal problema de esta jornada es que produce una disminución en el nivel de atención del alumno. Podemos atribuir dos causas a esta disminución, a saber; que no sólo se debe (1) a una larga exposición del alumno sino también (2) al hambre del alumno.

Son muchos los padres que se decantan por la solución más cómoda que consiste en dar dinero a sus hijos para que sean ellos mismos los que se compren su almuerzo. Sin embargo, el adolescente, de un modo inconsciente y pasional, no suele invertir ese dinero en una nutrición apropiada.

Resultado de imagen de jornada continuaDesde la nutrición, los nutricionistas aconsejan que, al menos, hagamos cinco comidas al día. Por su lado, los psicólogos recomiendan dormir unas ocho horas al día. De ambos consejos se desprende que disponemos de unas 16 horas para realizar cinco comidas. Es decir, que deberiamos comer cada tres horas (más o menos). Si a esto le añadimos el hecho de que muchos adolescentes no desayunan para dormir un poco más, entonces, podemos observar con facilidad las dificultades para el alumno sujeto a una jornada contínua.

En síntesis, en la jornada contínua, los alumnos llegan a clase cansados y hambrientos por lo que su nivel de atención se encuentra bajo mínimos. Además, la jornada contínua condiciona la distribución de las asignaturas en los horarios ya que ningún profesor quiere dar clase a esas horas. Por ello, es habitual ver cómo las últimas horas se endosan a Educación Física y a las Tutorías.

Para comprobar los efectos de la jornada contínua se podría realizar la siguiente experiencia: dar cierta asignatura a un grupo siempre de 9:25 a 10:15 y otro grupo de 13:05 a 13:55 a fin de comparar los resultados (mediante la nota media) de ambos grupos.

La jornada partida parece que, al menos, consigue evitar las causas que originan la disminución de la atención. Un ejemplo de horario adecuado podría ser de 10:00 a 13:30 y de 15:30 a 18:00. El alumno, en principio, dispondría de más tiempo para desayunar (en principio porque el alumno puede optar por irse más tarde a la cama y continuar levantándose con el tiempo justo) y de más tiempo para comer y merendar. Además conlleva el beneficio de que todas esas comidas puedan ser supervisadas.

Ahora bien, la jornada partida no está exenta de problemas. Uno de los primeros problemas que se vienen a la cabeza es qué hacemos con los alumnos que se tienen que desplazar para llegar al centro (como por ejemplo, los alumnos que se desplazan desde los pueblos hasta el centro). Una posible solución consistiría en establecer un servicio de “comedor” gratuito para este tipo de alumnos. Del mismo modo, una solución para el conflicto presente en la jornada contínua consistiría en dedicar los “recreos” (o parte de ellos) a vigilar que los alumnos comen y descansan. Del mismo modo que existe un servicio de “comedor” se podría implantar un servicio “almuerzo”.